Las "limpiezas" hepáticas y biliares son ampliamente defendidas como una manera de tratar cálculos biliares y ayudar con condiciones médicas que oscilan desde alergias hasta cancer [1-4]. En la "limpieza" usual, media taza o más de un aceite vegetal es consumido junto con jugo cítrico y sales de Epsom (sulfato de magnesio), usualmente tras un breve ayuno. Muchas masas verdes, marrones, amarillas o negras de diversos tamaños podrían aparecer posteriormente durante la defecación. Algunas tienen una ligera similitud a los cálculos biliares, pero no son cálculos. Son solamente "jabones" manchados por bilis, producidos por una saponificación parcial (formación de jabón) del aceite. Un experimento reciente encontró que al mezclar volúmenes iguales de ácido oleico (el principal componente del aceite de oliva) y jugo de limón producía varias bolas semi-sólidas luego de que un pequeño volumen de una solución de hidróxido de potasio fuese agregada. Después de secar a temperatura ambiente, estas bolas se volvieron sólidas y duras. Cuando se forman en el intestino, estos objetos absorben bilis y se vuelven verdes [5]. También se ha demostrado que un tinte rojo aparecerá en el interior de las "piedras" si se consumen con el aceite1[1].
El hecho de que el material resulta de algún tipo de transformación del aceite es claro de descripciones de personas e imágenes ultrasónicas. La evidencia más obvia es que las presuntas piedras flotan en el agua del baño [2,3,6], como sería de esperarse de una sustancia basada en aceite. Los cálculos biliares se hunden. Los pacientes con cálculos biliares médicamente diagnosticados pueden confirmarlo por sí mismos observando a sus propios escaneos ultrasónicos. Las piedras, en caso de poder moverse, se ubicarán en la parte más profunda de la vesícula biliar, a pesar de que esta es mucho más densa que el agua. La imagen a la derecha muestra una sección transversal de la vesícula biliar (El área ovalada negra) con tres piedras moderadamente largas en su parte inferior.Los defensores de las "limpiezas" afirman que a pesar de que algunos tipos de piedras se hunden en el agua, las piedras de colesterol, compuestas de un material más ligero, flotarán [2,3]. Esto no es cierto. Las piedras de colesterol pueden mostrar alguna flotabilidad mientras están en la vesícula biliar, pero solo al flotar entre la bilis antigua, concentrada, que permanece en la parte inferior de la vesícula, y la más fresca y menos concentrada de la parte superior. Los radiólogos pueden usar este efecto para determinar si las piedras son probablemente hechas de colesterol y por lo tanto son aptas para disolución de cálculos biliares mediante sales biliares como el ácido ursodesoxicólico. Las mismas piedras se hundirán en el agua y también en el ligermaente más denso preservativo formol-salino usado comúnmente en las salas de operación para guardar las piedras o para análisis de laboratorio. Por esto es que las personas acostumbradas a manipular cálculos reales simplemente saben que siempre se hundirán. Otras pistas sobre la verdadera naturaleza de las "piedras" inlcuyen:
- Tienden a disolverse en una sustancia aceitosa con tiempo, o con calor [5]. Los pacientes son aconsejados de mantenerlas en el congelador [1,2]. Los cálculos biliares son estables.
- Tienen una fórma irregular globular, y en las muchas fotos disponibles [4] nunca se detecta la apariencia con facetas que frecuentemente muestran los cálculos biliares al frotarse entre otros en una vesícula congestionada.
- Usualmente son descritas como suaves [7] y cerosas o "gelatinosas" [8]. Los cálculos biliares reales son usualmente muy duros y difíciles de romper. Incluso los más suaves siempre tienen una textura fina, frágil y seca.
- Los cálculos biliares son por lo tanto difíciles de cortar con un cuchillo, a diferencia de las piedras mostradas en http://curezone.com/ig/i.asp?i=7072.
- Las "piedras" pueden ser de un verde brillante y tener una transparencia nunca vista en los cálculos biliares.
- Pueden ser producidos en cantidades muy superiores a la capacidad tanto de la vesícula como del sistema biliar entero, mientras que las "limpiezas" sean continuas e independientemente de si el paciente todavía tiene una vesícula biliar.
¿Podrían los cálculos biliares ser expulsados?
Resulta factible que los cálculos podrían eventualmente ser expulsados. Los cálculos pequeños son expulsados de manera regular de la vesícula. Hay un riesgo de que las piedras de diámetro superior a aproximadamente 5mm se atasquen en el ducto biliar, pero la mayoría podrían pasar al intestino y fuera del cuerpo inadvertidas. La vesícula biliar puede vaciarse espontáneamente de cálculos pequeños, pero esto es raro [9].
También, el preparado altamente aceitoso estimularía una contracción fuerte de la vesícula. Esto podría ayudar a expulsar cálculos pequeños, o incluso, muy raramente, toda una cosecha de los mismos o lodo. Ya si el ritual en su totalidad es necesario, es una cuestión aparte. Una comida de pescados y papas fritas, o la "leche entera con una barra Mars2" usualmente usada para estimular la contracción de la vesícula biliar durante las examinaciones con rayos X podría funcionar igual.
El sulfato de magnesio (sales de Epsom) podría tener un efecto agregado, ya que también estimula la contracción de la vesícula y relaja los músculos que controlan la liberación de la bilis en el intestino. Aún así, actúa del mismo modo en que lo haría la grasa o el aceite, causando la liberación de colecistoquinina desde el superior del intestino delgado [10]. La disponibilidad de esa hormona y la habilidad de la vesícula de responder a ella serían factores limitantes. La probabilidad de éxito es disminuida aún más por el hecho de que los pacientes con cálculos sintomáticos usualmente tienen una habilidad reducida de la vesícula para vaciarse (un factor en la formación de los cálculos), piedras que son muy grandes para pasar, o un ducto vesicular bloqueado (La "vesícula disfuncional" en los estudios de contraste).
Además, puede ser predicho que incluso si ocasionalmente funcionara, la mayoría de los pacientes formaría más piedras. Después de una disolución exitosa de los cálculos con ácido ursodeoxicólico, el 30%-50% de los pacientes forman nuevos cálculos en los siguientes cinco años [11]. A pesar de mucha investigación, no se conoce un método simple, seguro o dietario para prevenir la formación de cálculos biliares. La dieta tradicional libre de grasas no ha mostrado un beneficio consistente [12], posiblemente porque una comida grasosa ocacional ayuda a expulsar cálculos pequeños o lodo. Esta puede ser la razón por la que los pacientes con alimentación prolongada intravenosa son propensos a desarrollar cálculos biliares.
En una variante popular, grandes cantidades de jugo de manzana son consumidos en los días previos al aceite de oliva y jugo de limón. Sus defensores afirman que el jugo de manzana es un solvente de piedras [13], usualmente ofreciendo como soporte una referencia a la revista médica prestigiosa, The Lancet [14]. El artículo citado "Apple juice and the chemical-contact softening of gallstones", no es nada más que una breve carta al editor afirmando que la esposa del escritor había expulsado piedras "suaves, marrones y grasosas" después de beber montones de jugo de manzana y luego una taza de aceite de oliva, aparentemente como parte de una "limpieza" hepática. Esta fuente no ofrece evidencia alguna de que el jugo de manzana pueda ablandar los cálculos renales. De hecho, no hay manera en que el jugo de manzana o cualquier otro agente tomado por vía bucal entre en contacto con los cálculos en la vesícula o ducto biliares. Un esfínter muy efectivo previene que los contenidos intestinales regresen a la vesícula o ducto biliares. Por lo tanto, no hay razón lógica para creer que alguno de los materiales consumidos en las "limpiezas" (aceites, jugo de fruta, sulfato de magnesio) pudiese ablandar o de cualquier modo afectar las características de los cálculos en la vesícula o ducto biliares. Las sales biliares como el ácido ursodeoxicólico pueden hacerlo, pero ellas deben ser absorbidas en el flujo sanguíneo y procesadas por el hígado antes de que puedan afectar la habilidad de la bilis de disolver las piedras de colesterol; y un mínimo de nueve meses de tratamiento es usualmente requerido.
Piedras Hepáticas.
Los seguidores de la "limpieza" afirman que las piedras hepáticas son comunes, y uno ha incluso afirmado que el 99.95% de los pacientes de cáncer las poseen [8]. Sin embargo, las piedras dentro de los pequeños ductos del hígado son muy poco comunes, al menos en comunidades occidentales, como sería de esperarse, ya que la bilis producida por el hígado es 5-10 veces menos concentrada que la de la vesícula biliar. Algunas piedras pequeñas liberadas por la vesícula ocasionalmente fluirán a un ducto hepático. En otros casos, las pieras solo se desarrollan principalmente en los ductos hepáticos de manera secundaria a alguna otra patología biliar grave, como constricción biliar, quistes coledocales, o cánceres del ducto biliar. Su rareza, incluso en pacientes propensos a desarrollar piedras, es ilustrada por un estudio reciente en pacientes con cálculos biliares pero sin otros problemas biliares [7]. Solo el 3.5% de tales pacientes poseía piedras en los ductos hepáticos cuando se les realizaron estudios de imagen médica (colangiografía) durante su cirugía. Al menos el 95% de tales piedras estaban en el ducto biliar principal, usualmente más allá de la entrada del ducto de la vesícula biliar. La colangiografía puede detectar piedras de 1-2 mm de diámetro en los ductos hepáticos.
¿Son las limpiezas seguras?
En pacientes con una salud razonable y ningún factor de complicación, las "limpiezas" son generalmente seguras. Consumir comidas grasosas puede tener un riesgo comparable de que las piedras se atasquen en el lugar equivocado y provocar un cólico biliar o complicaciones como pancreatitis aguda. Las mismas preocupaciones alguna vez fueron aplicadas a la disolución de cálculos renales usando ácido ursodeoxicólico, y a la destrucción de las piedras usando litotripsia por ondas de choque, pero en la práctica las complicaciones son menores de lo esperado. No puedo recordar haber visto algún reporte de daño de una "limpieza" de vesícula/hígado.
El mayor riesgo podría aplicar a aquellos que posponen cirugía a pesar de estar en riesgo de complicaciones mayores i.e. aquellos con síntomas regulares o quienes se han recuperado de complicaciones potencialmente letales como pancreatitis aguda o colangitis aguda.
Una mujer que se quejó de que sus cálculos renales no habían cambiado en ultrasonido a pesar de tres aparentemente fructíferas "limpiezas" fue aconsejada que hasta 25 limpiezas podrían ser necesarias. Las consideraciones de más arriba sugieren que muy, muy pocas personas tendrán éxito sin importar cuántas limpiezas realicen.
El sulfato de magnesio (sales de Epsom) podría tener un efecto agregado, ya que también estimula la contracción de la vesícula y relaja los músculos que controlan la liberación de la bilis en el intestino. Aún así, actúa del mismo modo en que lo haría la grasa o el aceite, causando la liberación de colecistoquinina desde el superior del intestino delgado [10]. La disponibilidad de esa hormona y la habilidad de la vesícula de responder a ella serían factores limitantes. La probabilidad de éxito es disminuida aún más por el hecho de que los pacientes con cálculos sintomáticos usualmente tienen una habilidad reducida de la vesícula para vaciarse (un factor en la formación de los cálculos), piedras que son muy grandes para pasar, o un ducto vesicular bloqueado (La "vesícula disfuncional" en los estudios de contraste).
Además, puede ser predicho que incluso si ocasionalmente funcionara, la mayoría de los pacientes formaría más piedras. Después de una disolución exitosa de los cálculos con ácido ursodeoxicólico, el 30%-50% de los pacientes forman nuevos cálculos en los siguientes cinco años [11]. A pesar de mucha investigación, no se conoce un método simple, seguro o dietario para prevenir la formación de cálculos biliares. La dieta tradicional libre de grasas no ha mostrado un beneficio consistente [12], posiblemente porque una comida grasosa ocacional ayuda a expulsar cálculos pequeños o lodo. Esta puede ser la razón por la que los pacientes con alimentación prolongada intravenosa son propensos a desarrollar cálculos biliares.
En una variante popular, grandes cantidades de jugo de manzana son consumidos en los días previos al aceite de oliva y jugo de limón. Sus defensores afirman que el jugo de manzana es un solvente de piedras [13], usualmente ofreciendo como soporte una referencia a la revista médica prestigiosa, The Lancet [14]. El artículo citado "Apple juice and the chemical-contact softening of gallstones", no es nada más que una breve carta al editor afirmando que la esposa del escritor había expulsado piedras "suaves, marrones y grasosas" después de beber montones de jugo de manzana y luego una taza de aceite de oliva, aparentemente como parte de una "limpieza" hepática. Esta fuente no ofrece evidencia alguna de que el jugo de manzana pueda ablandar los cálculos renales. De hecho, no hay manera en que el jugo de manzana o cualquier otro agente tomado por vía bucal entre en contacto con los cálculos en la vesícula o ducto biliares. Un esfínter muy efectivo previene que los contenidos intestinales regresen a la vesícula o ducto biliares. Por lo tanto, no hay razón lógica para creer que alguno de los materiales consumidos en las "limpiezas" (aceites, jugo de fruta, sulfato de magnesio) pudiese ablandar o de cualquier modo afectar las características de los cálculos en la vesícula o ducto biliares. Las sales biliares como el ácido ursodeoxicólico pueden hacerlo, pero ellas deben ser absorbidas en el flujo sanguíneo y procesadas por el hígado antes de que puedan afectar la habilidad de la bilis de disolver las piedras de colesterol; y un mínimo de nueve meses de tratamiento es usualmente requerido.
Piedras Hepáticas.
Los seguidores de la "limpieza" afirman que las piedras hepáticas son comunes, y uno ha incluso afirmado que el 99.95% de los pacientes de cáncer las poseen [8]. Sin embargo, las piedras dentro de los pequeños ductos del hígado son muy poco comunes, al menos en comunidades occidentales, como sería de esperarse, ya que la bilis producida por el hígado es 5-10 veces menos concentrada que la de la vesícula biliar. Algunas piedras pequeñas liberadas por la vesícula ocasionalmente fluirán a un ducto hepático. En otros casos, las pieras solo se desarrollan principalmente en los ductos hepáticos de manera secundaria a alguna otra patología biliar grave, como constricción biliar, quistes coledocales, o cánceres del ducto biliar. Su rareza, incluso en pacientes propensos a desarrollar piedras, es ilustrada por un estudio reciente en pacientes con cálculos biliares pero sin otros problemas biliares [7]. Solo el 3.5% de tales pacientes poseía piedras en los ductos hepáticos cuando se les realizaron estudios de imagen médica (colangiografía) durante su cirugía. Al menos el 95% de tales piedras estaban en el ducto biliar principal, usualmente más allá de la entrada del ducto de la vesícula biliar. La colangiografía puede detectar piedras de 1-2 mm de diámetro en los ductos hepáticos.
¿Son las limpiezas seguras?
En pacientes con una salud razonable y ningún factor de complicación, las "limpiezas" son generalmente seguras. Consumir comidas grasosas puede tener un riesgo comparable de que las piedras se atasquen en el lugar equivocado y provocar un cólico biliar o complicaciones como pancreatitis aguda. Las mismas preocupaciones alguna vez fueron aplicadas a la disolución de cálculos renales usando ácido ursodeoxicólico, y a la destrucción de las piedras usando litotripsia por ondas de choque, pero en la práctica las complicaciones son menores de lo esperado. No puedo recordar haber visto algún reporte de daño de una "limpieza" de vesícula/hígado.
El mayor riesgo podría aplicar a aquellos que posponen cirugía a pesar de estar en riesgo de complicaciones mayores i.e. aquellos con síntomas regulares o quienes se han recuperado de complicaciones potencialmente letales como pancreatitis aguda o colangitis aguda.
Una mujer que se quejó de que sus cálculos renales no habían cambiado en ultrasonido a pesar de tres aparentemente fructíferas "limpiezas" fue aconsejada que hasta 25 limpiezas podrían ser necesarias. Las consideraciones de más arriba sugieren que muy, muy pocas personas tendrán éxito sin importar cuántas limpiezas realicen.
1 Nota del traductor: Esto en particular sugiere que las piedras estuvieron en su formación expuestas al tinte rojo, cosa imposible para los cálculos biliares.
2 Nota del traductor: Una barra de chocolate similar a las Snickers.
2 Nota del traductor: Una barra de chocolate similar a las Snickers.
Referencias
- Anonymous. Science Project: Dyeing to know the answer. CureZone posting, accessed Feb 18, 2007.
- Clark HR. The Cure for all Diseases. Chula Vista, CA: New Century Press, 1995.
- Liver flush & liver cleansing & gallstones: Frequently asked questions (FAQ). CureZone posting, accessed Feb 18, 2007.
- Liver flush at CureZone file & image gallery, accessed Feb 18, 2007'
- Sies CW, Brooker J. Could these be gallstones? Letter The Lancet 365:1388, 2005. (Full text available after free registration.)
- Clark J. Liver / gallbladder cleanse. Jim Clark's Web site, accessed Feb 18, 2007
- Wong C. Liver flush. Alternative Healing Centre Web site, accessed Feb 18, 2007.
- Kelley WD. One Answer to Cancer. Kelley Foundation, 1974.
- Gray R. Disappearing gallstones: Report of 2 cases. British Journal of Surgery Volume 61:101-103, 1974.
- Wiener I and others. Correlation between gallbladder size and release of cholecystokinin after magnesium sulfate in man. Annals of Surgery197:412-415, 1983.
- Collins C et al. A prospective study of common bile duct calculi in patients undergoing laparoscopic cholecystectomy: Natural history of choledocholithiasis revisited. Annals of Surgery 239:28-33, 2004.
- Sabiston DC. Textbook of Surgery: The Biological Basis of Modern Surgical Practice. Philadelphia: Saunders,
- Georgiou GJ. Flush gallstones naturally. Worldwide Health center Web site, Nov 13, 2003.
- R Dekkers. Apple juice and the chemical-contact softening of gallstones. Lancet 25:354, 2171, 1999.







