domingo, 17 de junio de 2018
¿De quién es la culpa?
Hoy terminaron las elecciones en Colombia y salió elegido Iván Duque, el heredero de las nefastas políticas de Álvaro Uribe Velez. Desde hace unas semanas algunas personas se han dedicado a buscar culpables de la situación en la que hemos terminado metidos, sin embargo no es tan simple. En pocas palabras, la culpa está repartida entre todo aquel que, por acción u omisión contribuyó a la victoria de Uribe.
El perfecto culpable por omisión es el ciudadano que nunca vota, pero hay otros: Quienes decidieron que los dos candidatos eran igual de malos, y con eso, decidieron votar en blanco o no votar, son culpables. Quienes decidieron votar por Uribe, son cómplices. Sin embargo, hay otros niveles de culpabilidad, de los que el incluso el petrismo no puede escapar.
Desde el principio era totalmente razonable pensar que era así como terminaríamos. Las encuestas lo corroboraban. Naturalmente, por su reticencia a dar una crítica a la situación de derechos humanos en Venezuela (Desviando el tema cada vez que fuera posible a la economía petrolera del país), y su posición como político de izquierda, Petro encarnaba el demonio que le permitía al Uribismo ganar adeptos: El miedo al "castrochavismo". Otros candidatos no lo hacían, y como tal, tenían unas mejores posibilidades contra Uribe en segunda vuelta (Y con mejores no es que se tratara de unas posibilidades maravillosamente altas). Es totalmente razonable pensar que éste era el escenario que buscaba el uribismo. Una segunda vuelta entre Uribe y la, según ellos, "encarnación de Chavez". El hecho de contribuir, con el voto a Petro, y sabiendo esto, al resultado, no los absuelve de toda culpa.
El caudillismo es otro factor. Había 3 propuestas similares en forma, la de Petro, la de la Coalición Colombia (Para no mencionar al idiota que se lavó las manos) y la de De la Calle (Que también terminó con un paso en falso). Pero la discusión sobre quién de los tres elegir no fue en torno a las propuestas, sino a las personas: Petro vs. Fajardo vs. De la Calle. Teniendo en cuenta que la candidatura de Fajardo no era simplemente su candidatura, sino la de la Coalición Colombia entera, este tipo de discusión empezó mal. Por ejemplo, es claro, y más ahora, que Fajardo tiene mil defectos, y eso siendo benevolente con él; pero la campaña no es él, y estaba fundamentada en lo que los miembros de la coalición han hecho y desean hacer para el país. Las campañas basadas en cultos a las personas, y no a las ideas, como la de Petro, Vargas Lleras, y la de Duque tienen el problema de ser caudillismos. La propuesta de Petro, e incluso propuestas mejor planteadas, como la de De la Calle, no tendrían ni de cerca la misma aprobación, sin Petro, por ejemplo. Y en un país donde las elecciones giran en torno a caudillismos no se puede esperar nada bueno: A los corruptos les conviene (solo es unirse entre ellos cuando estén en aprietos, como sus votantes votan por personas y no por ideas es tan fácil como sumar votos), y mucha gente decente va a rechazar a todos los caudillos: Otro motivo más para haber esperado el resultado de hoy.
Otro factor, la campaña sucia, no por parte de candidatos, sino de personas: La cantidad de noticias falsas (Acá solo pondré unas cuantas de todas las que vi en estos meses), tweets falsos, y sensacionalismo con el cherry picking de los E-14 y con las afirmaciones de algunos charlatanes (Que no tienen la menor coherencia), compartidas acríticamente por muchas personas que se supone estamos del lado correcto muy seguramente no hicieron más que convencer a muchos uribistas de votar por nuestro verdugo.
Así que...¿Quién tiene la culpa? Podríamos hacer una lista enorme de todos los que la tienen en distinta medida y nunca terminaríamos. Lo que sí es inaceptable es que haya ciertos grupos de personas, que teniendo parte de la culpa, decidan echársela entera a otros.
Nota: Es obvio que los principales culpables de la situación son Uribe y sus votantes.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario